Colegio Santa María del Carmen

MURCIA

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Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2012

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Todos seremos transformados por la victoria
de nuestro Señor Jesucristo

(Cfr. I Co 15, 51-58)

18-25 de enero de 2012

Para el año 2012.  Información para profesores y catequistas

 

Preparados conjuntamente por el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la

Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias.

A TODOS LOS QUE ORGANIZAN LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Buscar la unidad durante todo el año

En el hemisferio norte, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo. Esta elección tiene un significado simbólico. En el hemisferio sur, donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, se prefiere adoptar igualmente otra fecha, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926) que representa también otra fecha simbólica para la unidad de la Iglesia.

Guardando esta flexibilidad de espíritu, os animamos a considerar estos textos como una invitación para encontrar otras ocasiones, a lo largo del año, de expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado, y orar juntas para llegar a la plena unidad querida por Cristo.

TEXTO BÍBLICO

1 Co 15,51-58

Mirad, voy a confiaros un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados. Súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene -que sonará- la trompeta final, los muertos resucitarán incorruptibles mientras nosotros seremos transformados. Porque es preciso que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y que esta vida mortal se revista de inmortalidad.

Y cuando este cuerpo corruptible se revista de inmortalidad, cuando este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dice la Escritura: La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿dónde tu venenoso aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el pecado ha desplegado su fuerza con ocasión de la ley. Pero nosotros hemos de dar gracias a Dios, que por medio de nuestro Señor Jesucristo nos concede la victoria. Por tanto, hermanos míos muy queridos, manteneos firmes y constantes; destacad constantemente en la tarea cristiana, seguros de que el Señor no permitirá que sea estéril vuestro afán.

Biblia Tradución Interconfesional

 

INTRODUCCIÓN AL TEMA DEL AÑO 2012

Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo (Cf. 1 Co 15,51-58)

Los materiales de la semana de oración por la unidad de los cristianos de 2012 han sido preparados por un grupo de trabajo compuesto por representantes de la Iglesia católica-romana, la Iglesia ortodoxa y las Iglesias vetero-católicas y protestantes, presentes en Polonia. Después de largas discusiones, en las que participaron representantes de diversos círculos ecuménicos de Polonia, se decidió centrarse en un tema que concierne al poder transformador de la fe en Cristo, tema muy en relación con nuestra oración por la unidad visible de la Iglesia, Cuerpo de Cristo. Esto se fundamenta en las palabras de San Pablo a la Iglesia de Corinto, que habla del carácter temporal de nuestra vida presente (con toda su dimensión aparente de "victoria" y de "derrota"), en comparación con el don que se nos da por la victoria de Cristo en el misterio pascual.

¿Por qué este tema? La historia de Polonia ha estado marcada por una serie de derrotas y victorias. Se puede mencionar las invasiones, las particiones, la opresión de parte de poderes extranjeros y de sistemas hostiles. El esfuerzo permanente por superar toda esclavitud y el deseo de libertad son las características de la historia polaca que han conducido a cambios significativos en la vida de la nación. Y así, donde hay victoria hay perdedores que no comparten la alegría y el triunfo de los ganadores. Esta particular historia de la nación polaca ha llevado al grupo ecuménico que ha preparado los materiales de este año para reflejar más profundamente lo que significa "ganar" y "perder", especialmente dada la forma en la que el lenguaje de la "victoria" se entiende frecuentemente en términos triunfalistas. Sin embargo, Cristo nos muestra una manera muy diferente.

En 2012 se celebrará el campeonato europeo de fútbol en Polonia y Ucrania. Esto nunca hubiera sido posible en años anteriores. Para muchos esto es un signo de otra "victoria nacional", que cientos de millones de aficionados esperen ansiosamente noticias de equipos ganadores que jugarán en esta parte de Europa. Este ejemplo puede llevarnos a considerar la situación de quienes no ganan no sólo en el deporte sino también en sus vidas y comunidades: a quienes constantemente sufren derrotas se les niega la victoria debido a diversas condiciones y circunstancias. La rivalidad es una característica permanente no sólo en el deporte, sino también en la vida política, empresarial, cultural, incluso eclesial.

Cuando los discípulos de Jesús discutían sobre "quién era el más importante" (Mc 9,34), generaba fuerte polémica. Pero la respuesta de Jesús fue muy simple: "si alguno quiere ser el primero, colóquese en último lugar y hágase servidor de todos" (Mc 9,35). Estas palabras hablan de victoria a través de servicio mutuo, ayudando, aumentando la autoestima de los "últimos", los olvidados, los excluidos. Para todos los cristianos, la mejor expresión de ese servicio humilde es Jesucristo, en su victoria sobre la muerte y la resurrección. Es en su vida, su acción, su enseñanza, su sufrimiento, su muerte y su resurrección donde deseamos buscar, hoy, una vida vigorosa de fe que se traduce en un compromiso social dentro de un espíritu de humildad, servicio y fidelidad al Evangelio. Y, además de conocer el sufrimiento y la muerte que estaban por llegar, Jesús oró por sus discípulos, para que sean uno y el mundo crea. Esta "victoria" no es posible sin la transformación espiritual y la conversión. Por esta razón consideramos que el tema de nuestras meditaciones pueden ser esas palabras del Apóstol de las Naciones. Se trata de lograr una victoria que integre a todos los cristianos a través del servicio de Dios y del prójimo.

En esta oración y esfuerzo por la plena unidad visible de la Iglesia es como nosotros mismos, y aquellas tradiciones a las que nosotros pertenecemos, serán cambiadas, transformadas y conformadas a Cristo. La unidad por la que oramos podrá exigir la renovación de algunas formas cotidianas de vida eclesial. Se trata de una visión emocionante. Nosotros oramos por una unidad que no es una noción "cómoda" de amistad y cooperación. Es una unidad que requiere una voluntad de dejar la competencia entre nosotros. Tenemos que abrirnos unos a otros, dar y recibir los dones en intercambio, con el fin de poder verdaderamente entrar en la nueva vida propuesta por Cristo, que es la única verdadera victoria.

Hay sitio para todos en el plan de salvación de Dios. A través de su muerte y resurrección, Cristo abarca a todos, independientemente de ganadores o perdedores, "para que todo el que cree en él tenga la vida eterna" (Jn 3,15). También podemos participar en su victoria. Basta con creer en Él, y será más fácil vencer el mal con el bien.

Ocho días para reflexionar sobre nuestra transformación en Cristo

En la Semana de oración 2012 estamos invitados a profundizar en nuestra fe en la que todos nosotros seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo. Las lecturas bíblicas, comentarios, oraciones y preguntas para la reflexión, buscan los diferentes aspectos de lo que esto significa para la vida de los cristianos y para su unidad, en y para el mundo de hoy. Comenzamos por contemplar a Cristo servidor, y nuestro camino nos lleva a la celebración del reino de Cristo, por medio de su cruz y resurrección.

Día primero: Transformados por Cristo Servidor El hijo del hombre ha venido para servir (cf. Mc 10,45)

Hoy encontramos a Jesús, que camina hacia la victoria a través del servicio. Lo vemos como aquel que "no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos" (Mc 10,45). En consecuencia, la Iglesia de Jesucristo es una comunidad de servicio. La actuación de nuestras capacidades diferentes como servicio común a la humanidad hace visible nuestra unidad en Cristo.

Día segundo: Transformados por la espera paciente del Señor Es menester que cumplamos lo que Dios ha dispuesto (Mt 3,15)

En este día nos concentramos en la espera paciente del Señor. Para lograr los cambios, hay que perseverar y dar pruebas de paciencia. Orar a Dios para alcanzar una transformación es también un acto de fe y de confianza en sus promesas. Esa espera del Señor es esencial para todos los que oran por la unidad visible de la Iglesia en esta semana. Todas las actividades ecuménicas requieren tiempo, atención mutua y acción conjunta. Todos estamos llamados a cooperar con la obra del Espíritu que une a los cristianos.

Día tercero: Transformados por el Siervo doliente Cristo padeció por nosotros (cf. 1 Pe 2,21)

Este día nos invita a reflexionar sobre el sufrimiento de Cristo. Siguiendo a Cristo, el Siervo sufriente, los cristianos estamos llamados a la solidaridad con todos los que sufren. Cuanto más nos acercamos a la Cruz de Cristo más cerca nos acercamos unos a otros.

Día cuarto: Transformados por la victoria del Señor sobre el mal Vence al mal a fuerza de bien (Rm 12,21)

Este día nos introduce en las luchas contra el mal. La victoria en Cristo es una superación de todo lo que daña a la creación de Dios y nos mantiene distantes unos de otros. En Jesús estamos llamados a compartir esta nueva vida, luchando con Él contra lo que está mal en nuestro mundo, con confianza renovada y con una alegría profunda en lo que es bueno. Mientras estemos divididos no podemos ser lo suficientemente fuertes para vencer el mal de nuestro tiempo.

Día quinto: Transformados por la paz de Cristo resucitado Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: la paz esté con vosotros (Jn 20,19)

Hoy celebramos la paz del Señor resucitado. El Resucitado es el gran vencedor sobre la muerte y el mundo de las tinieblas. Él une a sus discípulos, que estaban paralizados por el miedo. Él nos abre nuevas perspectivas de vida y de acción a favor de su Reino que viene. El Señor resucitado une y fortalece a todos los creyentes. La paz y la unidad son los signos de nuestra transformación por su resurrección.

Día sexto: Transformados por el amor inconmovible de Dios Nuestra fe es la que vence al mundo (cf. 1 Jn 5,4)

En este día nuestra atención se concentra en el constante amor de Dios. El misterio pascual revela este amor constante y nos llama a una nueva forma de fe. Esta fe supera el temor y abre nuestros corazones por el poder del Espíritu. Esa fe nos invita a la amistad con Cristo, y de unos con otros.

Día séptimo: Transformados por el Buen Pastor Apacienta mis ovejas (Jn 21,17)

Los textos bíblicos de hoy nos muestran al Señor fortaleciendo a su rebaño. Somos llamados a seguir al Buen Pastor, a reforzarnos mutuamente en el Señor, a apoyar y fortalecer a los débiles y los perdidos. Hay un solo Pastor, y nosotros somos su pueblo.

Día octavo: Reunidos en el Reino de Cristo Al vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí (Ap 3,21)

En este último día de la semana de oración por la unidad de los cristianos celebramos el Reino de Cristo. La victoria de Cristo nos permite mirar hacia el futuro con esperanza. Esta victoria supera todo lo que nos impide compartir la plenitud de la vida con Él y unos con otros. Los cristianos sabemos que la unidad con todos es un don de Dios. Ella empieza con la victoria gloriosa de Cristo sobre todo lo que divide.

PREPARACIÓN DE LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2012

El primer proyecto de esta semana de oración ha sido preparado de febrero a junio de de 2010 por un grupo de representantes reunidos por invitación de la Comisión de Diálogo de la Conferencia de los Obispos de Polonia y el Consejo ecuménico de Polonia. Queremos agradecer a todos lo que han participado, y particularmente a:

Edward Puślecki (Superintendente general de la Iglesia metodista unida de Polonia, Varsovia)

Mons. Krzysztof Nitkiewicz (Iglesia católica romana, obispo de Sandomierz)

Sra. Monika Waluś (Iglesia católica romana, Józefów)

Sra. Kalina Wojciechowska (Iglesia evangélica luterana, Varsovia)

Rev. Andrzej Gontarek (Iglesia polaca católica, Lublin)

Rev. Ireneusz Lukas (Iglesia evangélica luterana, Varsovia)

Rev. Henryk Paprocki (Iglesia ortodoxa autocéfala polaca, Varsovia).

Rev. Sławomir Pawłowski SAC (Iglesia católica romana, Lublin).

Los textos aquí propuestos han sido adoptados después de la reunión de la Comisión Internacional nombrada por la Comisión Fe y Constitución del Consejo ecuménico de las Iglesias y del Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos. El grupo se reunió en septiembre de 2010 en la Secretaría de la Conferencia de los Obispos católicos (Sekretariat Konferencji Episkopatu Polski) en Varsovia y agradece a la Conferencia y a su Presidente la acogida generosa para este encuentro. El Comité también está agradecido al arzobispo Jeremiasz, Presidente del Consejo ecuménico de Polonia y al obispo Tadeusz Pikus, Presidente del Consejo de ecumenismo de la Conferencia de los Obispos de Polonia, que han formado el grupo de trabajo local en Polonia; a los coordinadores del grupo de trabajo, el Rev. Ireneusz Lukas (Iglesia evangélica luterana) y el Rev. Sławomir Pawłowski (Iglesia católica), y a todos aquellos que aportaron su ayuda de trabajo al Comité Internacional.

Última actualización el Martes 17 de Enero de 2012 17:43